"Show me a hero", por Andrés Núñez Ruz
Francis Scott era un agudo retratista de la sociedad de su época, en lo que coincide con al menos uno de los creadores de la serie de título homónimo al de este artículo, David Simon, desencantado periodista, escritor, guionista y creador de series cuyo denominador común es el trato realista, alejado del paternalismo y sin concesiones, de la más baja sociedad norteamericana, por lo general negra e inmigrante. David Simon huye de la corrección política y cuando es preguntado por la serie “The news room” del laureado Aaron Sorkin, a propósito de su forma de tratar el periodismo, contesta sin pelos en la lengua que Sorkin no tiene ni idea de periodismo.
Al Igual que en la guerra se dice que ningún plan resiste al primer contacto con el enemigo, en el caso de las buenas, o sólo razonables, personas ningún odio o prejuicio se resiste al mutuo conocimiento o convivencia. Frente a los que quieren agruparnos por colores y renta la experiencia de Yonkers, y otras similares, demostró que si concentramos la pobreza en guetos la elevaremos al cuadrado pero si la diluimos conseguiremos al menos paliarla.
A través de un reparto coral seguimos las vidas de los irritados habitantes de Yonkers y la de las personas que optan a las viviendas sociales, introduciéndonos en sus microcosmos personales con interpretaciones muy naturales, veraces, creíbles, sin bobaliconería y lejanas de cualquier estereotipo, que nos meten en su piel y hacen sentir empatía por unos y otros.
Precisamente la empatía es la clave del “triunfo” del proyecto. La tercera parte en juego es la de políticos y funcionarios que lidian entre sí con sus propias morales y la necesidad de ser reelegidos, para lo cual no dudan en traicionar cualquier confianza aunque incluso ellos paguen un precio personal por sus actos. Nick Wasicsko no fue un héroe perfecto, de hecho gana la alcaldía inesperadamente oponiéndose al plan de desegregación. Es un político que como los demás usa sus influencias, mueve sus hilos, es traicionado y traiciona con mayor o menor fortuna y muestra el cinismo típico de quien conoce, acepta y en parte disfruta el reto de vivir con la hipocresía. Se vio obligado a aceptar una resolución judicial en contra de sus promesas electorales y su virtud fue ser capaz de anteponer el beneficio de la ciudad al suyo propio en un momento en el que muchos otros hubieran llevado a Yonkers a la ruina con tal de salvarse a sí mismos. Y como en política ninguna buena acción queda sin castigo, este fue el principio del fin de su carrera.











