Con una evidente influencia de Un lugar en el sol de George Stevens, Allen reflexiona la identificación fraterna, el deseo y el amor, el sentimiento de culpa, el azar y el ascenso social, mostrando su amor por los temas de Dostoievski, con alusiones explícitas a Crimen y Castigo.
El azar como motor de la existencia, el papel que debe de jugar la ética cuando ya no existe Dios, como Nietzsche defendió en su filosofía. Ya no hay pagador, las buenas acciones no van seguidas de recompensa ni las malas de castigo. Un crimen puede salir impune si el azar juega en su favor, del mismo modo que el protagonista de la película no tendrá que dar cuenta de sus actos.
Woody Allen da una nueva vuelta de tuerca a la reflexión filosófica que acompaña a todo su cine, en una película que es excelente en el más clásico sentido de la palabra. Una película donde los hombres ya no responden ante los dioses de sus actos, sino que se limitan a esperar a que la suerte les sea favorable.
En España se estrenó el 4 de noviembre de 2005.



