domingo, 31 de agosto de 2008

Los girasoles ciegos.


Ilustro la entrada con una foto de lo mejor de la película, la actuación de Maribel Verdú, que tiene más tablas que el barco de Chanquete. En general no le doy ni un suficiente, muy mal recreado el ambiente de una capital de provincias española de posguerra. Los niños no dan el pego en ningún momento, quizás ya sea difícil que un pequeñín de hoy en día se meta en el papel de la niñez de su abuelo o bisabuelo. Raúl Arévalo correctito en un papel de diácono pecador que podría haber dado mucho más de si. La historia se ve un poco rara, Maribel Verdú se gana la vida en parte traduciendo documentos al alemán, cuando en realidad lo hace su marido "Javier Cámara" supuestamente huido, sin levantar ninguna sospecha. Parece que en lugar de desarrollarse la historia en el Orense de los años 40 donde todos los vecinos se conocen perfectamente, con las ventajas e inconvenintes que ello supone, estuvieran en Nueva York donde nadie conoce a nadie.

Across the universe

Across the Universe es un musical del 2007 dirigido por Julie Taymor y escrito por Dick Clement y Ian La Frenais. El guión esta basado en una historia original creada por Taymor, Clement y La Frenais la cual incorpora 34 composiciones escritas por los miembros de The Beatles.

Dentro del filme hay apariciones especiales tales como Bono como el Dr. Robert (un shaman contracultural), Eddie Izzard como el Sr. Kite (un presentador de circo), Joe Cocker como tres personajes de la calle y Salma Hayek que aparece (a través de efectos visuales) como cinco enfermeras.

Fuente : http://es.wikipedia.org

Original musical que cuenta en toda su excelente banda sonora con temas de the Beatles.Destacaría las versiones que hacen Joe Cocker de ''come together'' y Bono de '' Lucy In The Sky With Diamonds''.Muy recomendable.


video

viernes, 29 de agosto de 2008

El hombre invisible

En 1933, al hilo del éxito alcanzado por las anteriores producciones, la Universal continuó su saga de terror con una nueva adaptación de una conocida novela. En este caso, El hombre invisible de H.G. Wells. Para ello, el estudio volvió a contar con James Whale (el mismo de Frankenstein) como director y dio el papel protagonista a uno de los mejores secundarios del cine clásico, el británico Claude Rains.
Versionada luego en innumerables ocasiones, esta adaptación de la novela de Wells es la mejor que hasta ahora se ha realizado para la gran pantalla. De nuevo, como en Frankenstein, el argumento gira en torno a los límites éticos de la ciencia y el conocimiento humano. Un clásico imprescindible del que a continuación podemos ver el tráiler.

jueves, 28 de agosto de 2008

La momia

En 1932 la Universal lanzó uno nuevo clásico del género cinematográfico de terror, aumentando el mito de uno de sus actores más destacados: Boris Karloff. En glorioso blanco y negro, pionera de un lenguaje cinematográfico, con una historia a caballo entre el terror y el romanticismo, sello de la época del estudio norteamericano.
Un grupo de arqueólogos británicos invaden la tumba de un cadáver momificado que resulta ser un sumo sacerdote del antiguo Egipto. La momia, que revivirá accidentalmente 3.700 años después de su muerte, intentará raptar a una joven de ascendencia egipcia que se parece a la princesa que amó en vida y que fue el motivo de su ejecución.
El siempre genial Boris Karloff, un excelente maquillaje, brillantes diálogos, una atmósfera tenebrosa y una gran dirección marcada por su potente estilo visual -no en vano el director Karl Freund había sido cámara de Murnau en "The Last Laugh", de Lang en "Metropolis" y en el "Drácula" original-, "La momia" pronto se instaló entre los grandes clásicos de terror de la productora Universal. Una obra maestra del género.
Fuente: www.filmaffinity.com/es
Y a continuación, cómo no, el tráiler original de la película.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Fuerza bruta

Hoy, miércoles 27 de agosto, a las 22 horas en la Casa del Inca, proyección de la película Fuerza bruta (Jules Dassin, 1947) dentro del Cineforum de verano 2008.
Tras los muros de la penitenciaría Westgate imperan la violencia y el miedo. El capitán Munsey, alcaide de la prisión, mantiene hacinados a los convictos sometiéndoles a constantes torturas y vejaciones. Joe Collins y sus compañeros de celda, hartos de la situación, deciden organizar una fuga. Un plan temerario con muchas posibilidades de acabar en un baño de sangre...
Protagonizada por Burt Lancaster.

lunes, 25 de agosto de 2008

Frankenstein

En 1931 la Universal también llevó a la gran pantalla a otro mito del cine de terror, Frankenstein o el nuevo Prometeo, adaptación de la novela gótica de Mary Shelley. Las similitudes con el caso de Drácula son muchas: adaptaciones de éxitos literarios de finales del XIX y de su correspondiente versión teatral, producción de Carl Laemmle (el visionario y pionero magnate de la Universal), dirección de artesanos, profesionales y poco reconocidos realizadores curtidos en el cine mudo (Tod Browning en un caso y James Whale en éste), protagonismo de absolutos desconocidos que saltaron al estrellato tras dar vida a estos personajes (Bela Lugosi y Boris Karloff), creación de las bases de un género cinematográfico, la reflexión sobre la vida más allá de la muerte,...
En el caso de Frankenstein, eso sí, el trasfondo que subyace tras el argumento es menos esotérico, etéreo y mitológico; la película nos hace pensar sobre la capacidad del ser humano y de los avances tecnológicos y científicos para sustituir a la naturaleza (en concreto, para crear vida), sobre los peligros de los excesos y las locuras a los que ello puede llevar, y sobre el miedo a lo desconocido.
Pero en definitiva, y además de todo esto, una excelente película desde el punto de vista cinematográfico en todos los aspectos: técnicos, argumentales, filosóficos, interpretativos o históricos que hacen de Frankenstein una recomendación insustituible que no se puede dejar de ver bajo ninguna circunstancia.
A continuación, también ese documento histórico que es el tráiler original americano de la película.

domingo, 24 de agosto de 2008

Drácula

Rodada en 1931, dirigida por Tod Browning y protagonizada por el mítico Bela Lugosi, el Drácula de la Universal dio inicio a una ya mítica serie de películas de terror de esta productora durante los años treinta del siglo pasado, además de lanzar al estrellato de forma casi casual al actor húngaro Bela Lugosi (el elegido inicialmente para interpretar al vampiro de los Cárpatos era Lon Chaney, el hombre de las mil caras, pero su fallecimiento lo impidió).
El film es la primera película de terror del cine sonoro y una de las primeras adaptaciones cinematográficas de la conocida novela de Bram Stoker. Aunque no destaca por ser la mejor de esas adaptaciones a la gran pantalla y el paso del tiempo ha hecho que la estética y los efectos creados para dar miedo al público parezcan casi irrisorios hoy en día, la verdadera importancia de esta cinta está en ser la pionera de un género y de un lenguaje cinematográfico asociado a él, la que sentó las bases del cine de terror y descubrió a dos de sus personajes más destacados, Bela Lugosi y Tod Browning.
Es esa forma tan ingenua de tratar de crear miedo en el espectador y ese espíritu romántico que mantiene de la novela los que hacen que el Drácula de la Universal siga siendo uno de los clásicos del cine de terror más queridos por todos los aficionados al cine.
A continuación, el tráiler americano de la película. Otro documento histórico.

sábado, 23 de agosto de 2008

La guerra civil española ¿Un tema aún pendiente del cine español?


El estreno de "Los girasoles ciegos" , el próximo viernes, da pie a este interesante artículo de el diario El País sobre el cine y la guerra civil española. ¿Es posible hacer una película sobre ella dejando de lado los tópicos? A mi me ha respondido a muchas preguntas espero que a vosotros también.

El estreno de Los girasoles ciegos, la película de José Luis Cuerda basada en los relatos de Alberto Méndez, reabre el debate sobre las complejas relaciones entre el cine y la Guerra Civil. ¿Cómo sortear el mito para recuperar la verdad histórica sin renunciar a la épica?

Exterior noche. Silencio espeso y ruido de cigarras. Las aguas quietas de un río. Se oyen unos lejanos murmullos, luego pasos. Un grupo de soldados transporta una barcaza. Ya en la orilla, el golpe de la proa al entrar en contacto con el agua produce unas cuantas ondas que se diluyen conforme avanzan. Nadie habla, de vez en cuando alguno de los soldados refuerza con un gesto la precisa coreografía con que sus compañeros ejecutan la maniobra. Suben a la barcaza, acomodan como pueden sus pertrechos, buscan su sitio. Algunos fusiles apuntan a la noche, alertas ante cualquier sorpresa. Los que vigilan son los que dan el último empujón, y los brazos de sus compañeros los arrancan de la orilla para incorporarlos junto a los demás que les hacen sitio. Sólo entonces bajan los remos, que rompen la quietud de la corriente y empiezan a moverse. La batalla del Ebro acaba de empezar.

Luego vendrán otras barcazas, más combatientes, el río se poblará de miles de siluetas que avanzan furtivas para sorprender al enemigo. Quizá la cámara se traslade a otro lugar del Ebro, y a otro, y a otro, para revelar que son muchos los lugares elegidos y que son varias las divisiones que se han embarcado en el desafío de superar la barrera del río. Es posible que enfoque después a uno de los soldados que van en la proa de una de las balsas: un golpe de corriente, cae al agua, grita. Disparos, alarma, heridas, sangre. Las cosas se han complicado, se inician las escaramuzas. Podría ser, sin embargo, que el guión apuntara un cambio de escenario y que la acción se trasladara al cuartel general de los militares responsables de la maniobra, justo en el momento en que reciben la confirmación de que las cosas han salido moderadamente bien. Que salvo en algunos de los lugares elegidos, el objetivo de cruzar el río se ha cumplido.

El próximo viernes se estrena la nueva película de José Luis Cuerda. En Los girasoles ciegos no hay ningún río, ni hay soldados republicanos, ni sangre, ni escaramuzas. Se desarrolla en Orense, en la posguerra. Así que no hay tiros, sólo el sordo y obsesivo rumor de la derrota. Y el miedo y la represión, y el olor inconfundible de las sotanas. No es una película que recoja exactamente la Guerra Civil, pero esa guerra lo llena todo. Está metida en la cabeza y en el corazón y en el sexo de cada uno de los personajes.

Para muchos será una película más de una larga serie que vuelve de nuevo a revivir el viejo conflicto. Otros entenderán que es casi una excepción en una filmografía que peca de pacata a la hora de recuperar la historia. El realizador Agustín Díaz Yanes, que seguramente aún no ha renunciado a la remota posibilidad de rodar la heroica defensa de Madrid, cuenta que los productores se niegan en redondo a colaborar en "otra película más sobre la guerra". Para ellos ha habido ya demasiadas. "Y tienen un miedo terrible a que sea aburrida".

También abunda en la misma idea el guionista Manuel Matji, que se convirtió en director para hacer La guerra de los locos, que aborda también las pesadillas de aquella época. "Filmar las batallas es muy caro, es algo inalcanzable para la industria de hoy", explica refiriéndose concretamente al cine bélico. "Lo quiso hacer Vicente Aranda en Libertarias con el frente de Aragón. Y también lo intentó Pedro Lazaga en La fiel infantería en tiempos del franquismo, y con más apoyos para hacer un cine bélico que exaltara su causa. Pero es impensable encontrar apoyos para contar el asedio de Madrid, la batalla de Teruel. Está totalmente fuera de nuestras posibilidades. Además, el cine español -bueno, lo que queda del cine español, que es más bien poco- es un cine cagón, un cine de cobardes. Hay poco riesgo".

Vicente Sánchez-Biosca, profesor en la Universidad de Valencia y autor de Cine y Guerra Civil española. Del mito a la memoria (Alianza, 2006), introduce un factor temporal para proponer una reflexión. "Toda ficción (pero también el documental) es anacrónica, es decir, incorpora los problemas de su tiempo en la reflexión sobre el pasado", explica. "A veces lo hace de manera muy explícita; otras, más encubierta". Y entonces comenta que podría decirse que durante los años cuarenta casi todas las películas hablan de la Guerra Civil, incluso cuando no tienen nada que ver con ella. "Siempre hay algún personaje que nació entonces, que luchó entonces, que partió después de entonces... Dos ejemplos: Los últimos de Filipinas (1945) nada tiene que ver con la guerra y, con todo, el numantinismo que segrega es incomprensible sin el aislamiento al que está sometido el franquismo en esas fechas. Tampoco se entiende El espíritu de la colmena sin tener presente la guerra: el sepulcral silencio de los personajes, el terror, la fantasía que relaciona a Frankenstein con la pesadilla del maquis...".

¿Cómo ha sido, pues, la relación del cine español con la Guerra Civil? ¿Ha ocurrido que la guerra simplemente se ha colado en las películas porque estaba ahí, y ha proyectado sus sombras en historias que se estaban ocupando en realidad de otra cosa? ¿O ha sido materia de discursos propagandísticos para justificar a uno y otro bando? ¿Cómo ha trabajado el cine con la verdad histórica? ¿La ha torcido demasiado, la ha tergiversado, la ha silenciado? ¿Cómo se ha manejado la ficción con los datos reales? ¿Ha sabido alguien trasladar a la pantalla el desafío del Ejército Popular, que se fue inventando sobre la marcha para frenar el avance de un enemigo superior? ¿Cómo se ha contado la victoria, de qué manera se han atrapado los múltiples hilos de la derrota?

"En realidad se han hecho muy pocas películas que traten específicamente de la Guerra Civil", dice Agustín Díaz Yanes, e invita a repasar mentalmente la inmensa cantidad de ellas que se han rodado sobre la II Guerra Mundial. "Para que pueda haber dos o tres grandes películas tienen que haberse rodado muchas, y no creo que sea el caso". "Hemos hablado poco de la guerra, y lo hemos hecho con susto en el cuerpo", comenta Matji. "Incapaces de ir más allá y de mirar la guerra como lo que es, un espejo de lo que vivimos. La mayoría de las películas que se han hecho sobre el conflicto han tenido una mirada apaciguadora. Hablan de la guerra como si perteneciera al pasado, y no está tan claro que esto sea así. Y me refiero no sólo a la Guerra Civil, sino también a otras guerras, que han terminado por generar en este país una tradición de humillados y ofendidos".

En Los girasoles ciegos -escrita por Cuerda y Rafael Azcona a partir del libro de relatos de Alberto Méndez que Anagrama publicó con el mismo título- se cuentan, entre otras, las historias de un diácono que luchó durante la guerra en las filas franquistas y la de un maestro que se esconde de los ganadores por temor a las represalias. Otra película reciente es El honor de las injurias, un documental. Carlos García-Alix reconstruye ahí la vida de Felipe Sandoval, alias Doctor Muñiz, un tipo de cuidado. En la primera no hay imágenes del conflicto, es una ficción que sucede después; la segunda, en cambio, se alimenta de fotografías y filmes de entonces (la relación de títulos que se incluye al final muestra la cantidad de material rodado durante los años del conflicto) y aborda las cuitas de una persona real.

Felipe Sandoval nació en 1896 en una barriada humilde y no tardó en conocer a la crema y nata del mundo del hampa. No le fue demasiado mal en sus fechorías iniciales a juzgar por la exquisita presencia con la que se presentó en París en 1914. Fue allí donde dejó colgada a su prometida robándole todos sus ahorros, y desapareciendo del mapa. Con el tiempo lo pillaron y terminó en la cárcel de Barcelona, donde se juntó con gente de la CNT e hizo del anarquismo su causa. Eran épocas duras para la clase obrera y Sandoval ya mostró entonces una clara disposición para la acción directa. Durante la República, ya era conocido como el enemigo público número 1 y la guerra lo sorprendió como un preso común más de la cárcel Modelo de Madrid. "Vividor, pícaro, aventurero": así lo definieron entonces. Quedó libre poco después del golpe de Estado de Franco y los militares rebeldes. Fue cuando volvió a la CNT, quería hacer la revolución, se convirtió en uno de los asesinos más sanguinarios de aquellos terribles días.

La película de Carlos García-Alix termina poniendo los pelos de punta por su extrema sobriedad. Caen uno detrás de otro los datos desnudos, y de tanto en tanto estalla en la pantalla el rostro frío y distante del asesino. El discurso revolucionario resuena como la cáscara que esconde el feroz nihilismo del desheredado. Y la guerra se presenta como ese inmenso lodazal en el que se desataron las peores pasiones.

Son sólo dos películas recientes pero sirven para acercarse a las maneras con que el cine ha tratado la guerra. Muestran cómo la trata ahora, en estos tiempos de recuperación de la memoria histórica. "Cada vez quedan menos de los que participaron en la guerra, o que simplemente la vivieron", comenta Díaz Yanes. "Ahora llegan nuevas generaciones y vienen con otra distancia para mirar las cosas". "Hubo una época, después de los tres años de guerra y de lo que ocurrió antes y sobre todo de lo que ocurrió después, en que lo que importaba era cuidarse y hacerse mimos y en la que los españoles tenían que reencontrarse unos con otros", observa Matji. Ya no es el caso y ahora hay, pues, un margen mayor para aplicar el bisturí, sacar el veneno fuera, cerrar las heridas. Y García-Alix se ha acercado en este momento a lo peor de la retaguardia republicana para mostrar, con extrema finura, el tipo de matones que se escudaban detrás de la revolución que reclamaban los anarquistas para realizar su utopía.

"La memoria de la Guerra Civil se ha confundido con la memoria de la represión franquista y ello ha mistificado mucho las cosas", dice Sánchez-Biosca. Luego señala que le parece "contraproducente esta omnipresencia de la memoria", y explica: "La memoria es un instrumento, una herramienta más, de la historia. Necesaria, pero no autónoma. Y, además, sólo funciona porque lo hace el olvido. Darle todo el poder significa sumirse en la irracionalidad, en lo pasional

..., y no lleva a ninguna parte". Recuerda que durante el franquismo no se hizo mucha historia de la guerra. "¿Saben ustedes lo que se hacía? Memoria: recuerdo -sesgado- de las represiones, de los rojos, etcétera".

Los mitos y la verdad. La memoria y la historia. En su libro, Sánchez-Biosca ilustra muy bien sobre la complejidad de contar una guerra y va recuperando películas donde las pasiones partidistas de uno y otro bando se imponían a cualquier otra consideración. "Son ellos, los que sienten en el fondo de su espíritu la semilla superior de la raza, los elegidos para la gran empresa de devolver a España su destino", se escuchaba en Raza, la película de José Luis Sáenz de Heredia que exaltaba las gestas de los franquistas. En el documental Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona, que elaboró Mateo Santos como pieza propagandística de los anarquistas, y que se alimentó de las imágenes que operadores improvisados filmaron de la resistencia obrera al golpe en la ciudad catalana, se defiende la quema de iglesias en estos términos: "Todos esos lugares revestidos de santidad cayeron bajo el empuje de las masas encendidas de coraje y alumbraron con sus llamas el alba roja de que estaba tiñéndose el horizonte español".

La raza y el alba roja. Si hiciera falta un cine de la guerra, lo que sí que es seguro es que no tendría que elaborarse con esos materiales. La versión de los vencedores. Las versiones de las facciones que perdieron en el bando ganador, que fueron calladas o ninguneadas. Las múltiples versiones de los perdedores, cada una de ellas justificando el comportamiento de sus respectivas huestes. De todo ello ha habido ya. El cine tiene esa capacidad de atrapar en sus redes al espectador con la fuerza hipnótica de sus imágenes, y fue utilizada por ambos bandos desde el inicio de los enfrentamientos. Lo que ocurre ahora es distinto. ¿Hace falta un cine con vocación de verdad histórica? ¿O cuando se trata de darle lustre a una narración épica lo cierto es que importa poco lo que pasó en realidad? ¿No ha ocurrido demasiadas veces precisamente eso, que se han querido inyectar en los episodios de la guerra las convicciones de nuestro presente, sus ritos, su estética, incluso sus modas y prejuicios? ¿No hay en muchos filmes recientes demasiado maniqueísmo, no se come el diseño de vestuario el olor que desprende el miedo a morir? ¿Hay, por tanto, una batalla pendiente?

Cierto que desde hace no mucho la guerra es el motivo central que anima muchas filmaciones. Se están rodando por todos los rincones de España los testimonios de los que aún viven, de los que tuvieron que callar durante la dictadura, de los que aún necesitan contar lo que les pasó. Y proliferan documentales para recuperar las andanzas del maquis o para reconstruir algunos episodios bélicos. La cámara se ha convertido ahí, la mayoría de las veces, en un instrumento más del historiador. El culto a la memoria, lo decía Sánchez-Biosca, es de todas formas peligroso. "Es un mal camino salirse de la reflexión", insiste. Pero matiza: "Otra cosa es entrevistar a quienes vivieron la guerra, escuchar sus voces y documentar lo que los libros y los documentos oficiales no cuentan. Pero al servicio de la comprensión".

La cuestión fundamental seguramente es ésa, si se hace cine para comprender. Si las películas podrían servir también para arañar la verdad esquiva de aquel terrible conflicto, y llegar así a un público más amplio. Pero no hay dinero, y los productores temen arriesgarse en productos que igual aburren. "Hay que olvidar la idea de que la Guerra Civil española necesita una gran película", afirma rotundamente Sánchez-Biosca. "¿Por qué? Es una tragedia relativamente cercana y será vivero de ficciones y objeto de documentales porque, además, se posee un material gráfico y cinematográfico abundante. De lo que estoy seguro es de lo que no hace falta: la película que quiera decir todo sobre la guerra, la película de conjunto".

¿Entonces? A Agustín Díaz Yanes, que como profesor tuvo que contar muchas veces la Guerra Civil, le sigue apasionando la idea de contar la defensa de Madrid. "Lo que ocurrió ahí fue extraordinario", dice. Matji rechaza la actitud que ha defendido la derecha durante los últimos años, cuando sostenía que volver a contar la guerra era desafiar la democracia. "Justamente se trata de eso: de enfrentarse a lo que pasó, de encararse con sus conflictos, de tratar de aquello con normalidad. Lo que no tiene sentido es ocultar la guerra, hacer como si no hubiera existido".

"Es difícil hacerse una idea cierta de lo que ocurrió en el 36, demasiadas contradicciones, memorias borradas, cortocircuitos, intereses políticos de ocultación a uno y otro lado", observa Matji, y recuerda que en La guerra de los locos lo que quiso fue contar la guerra como se la habían contado durante tantos años, pero cambiando la perspectiva: "Con la mirada de un niño asombrado ante el humor hiperbólico y el horror desnudo con que los militares -también algunos curas- recordaban sus vivencias".

Así que todavía está por hacer la película que cuente lo que pasó en Madrid cuando la ciudad convirtió el "no pasarán" en una consigna imprescindible para defender la libertad. "Quedan por filmar las vidas de la Pasionaria y de José Antonio, la retirada de las tropas republicanas y su entrada en Francia en los campos de concentración, el tema del espionaje en los dos bandos...", sugiere Díaz Yanes. Sánchez-Biosca considera que sería "muy interesante apartarse de los frentes, e incluso de las retaguardias bombardeadas, y analizar los movimientos de la población civil que circulaban según cambiaban esos frentes". Para Matji, lo que el cine español no ha contado bien hasta ahora son las relaciones entre la Iglesia y el Estado franquista. "En mi opinión, la actitud de la Iglesia durante la guerra fue ignominiosa".

Así están las cosas, pues. Demasiados episodios aún por rodar, demasiadas historias en las que rastrear. Durante aquella noche del 25 de julio de 1938, aquellos soldados que remaban silenciosos para cruzar el Ebro tenían miedo. Todavía habrá que esperar, quién sabe cuánto, para ver sus rostros asustados en la gran pantalla.

jueves, 21 de agosto de 2008

Encuesta Chaplin

Concluida la encuesta sobre las películas favoritas de Charles Chaplin, la más votada, por 4 personas, ha sido El gran dictador. A continuación, con 3 votos, se han situado El chico, Luces de la ciudad, La quimera del oro y Tiempos modernos. Absolutos clásicos del cine universal y de la cultura del siglo XX todos ellos.

Como siempre, se encuentra disponible una nueva encuesta, mucho más terrorífica en este caso, lista para que todo el mundo comience a votar. Como anticipo previo a esa votación, una recomendación: www.lagorgona.es; una excelente web introductoria al cine de terror más clásico imprescindible para todo buen aficionado al género.

miércoles, 20 de agosto de 2008

La escopeta nacional

Hoy, miércoles 20 de agosto, a las 22 horas en la Casa del Inca, proyección de la película La escopeta nacional (Luis García Berlanga, 1959) dentro del Cineforum de verano 2008.
Para más información sobre la película, aquí.

martes, 19 de agosto de 2008

Monsieur Verdoux

Obra maestra del genio Chaplin. Basada en hechos reales, cuenta la historia de Henri Verdoux, un hombre de doble vida. Por un lado es un respetable hombre casado padre de un hijo, pero por otro es un seductor que, bajo otra identidad, se dedica a casarse con viudas ricas a las que posteriormente asesina para quedarse con su fortuna.
Chaplin demostró que sabía hacer algo más que chistes mudos y que su repertorio iba más allá del famoso vagabundo. Aprovechó una idea de Orson Welles para elaborar esta elegante y sarcástica película en la que se ofrece una nueva visión del asesino.
Sigue siendo bastante fiel a su estilo. Hay momentos de ternura, dos o tres gags visuales (graciosísimos los de la barca y la boda) y un claro alegato final en contra de la pena de muerte.
Injustamente olvidada.
Fuente: www.filmaffinity.com/es

lunes, 18 de agosto de 2008

El gran dictador

Absoluta obra maestra del cine, ingeniosísima parodia antifascista que obtuvo 5 nominaciones a los Oscar, dirigida e interpretada por Charles Chaplin en 1940.

Un humilde barbero judío tiene un parecido asombroso con el dictador de la nación Tomania, que promete sacar adelante y que culpa a los judíos de la situación del país. El dictador ataca al país fronterizo, pero es confundido con el barbero por sus propios guardias, siendo ingresado en un campo de concentración. Simultáneamente, el pobre barbero es confundido con el dictador...

Esta cinta fue el primer filme sonoro, con diálogos, de Chaplin. La película no se estrenaría en Alemania hasta 1958, aunque esta era una de las películas predilectas que tenía Hitler en su cine particular, y obtuvo sus mayores éxitos después de 1945 . Al conocer años después el horror de los campos de exterminio, Chaplin afirmó que no hubiera realizado la película de saberlo, aunque muestra gran intuición sobre el tema al realizarla, con una fuerte carga de moralidad y llena de parodias y críticas hacia un sistema político tan fuerte como era el nacionalsocialismo. Chaplin al final de la película sorprende con un manifiesto tremendamente emotivo donde expone el horror de la guerra y lo terrible que es para las personas estar sometidas bajo la figura de un dictador.

Fue la primera película en la que el personaje de Charlot, el pequeño vagabundo, habló y la última en la que apareció. En la película de Richard Attenborough, Chaplin (1992), Robert Downey Jr., que hacía el papel de Chaplin, decía: «Sé que el hablar será el fin de Charlot, eso seguro. Pero al menos se irá diciendo algo en lo que yo creo».



domingo, 17 de agosto de 2008

Tiempos modernos

Tiempos Modernos es un largometraje de 1936 dirigido, escrito y protagonizado por el célebre actor Charles Chaplin. En la película también intervienen Paulette Goddard, Henry Bergman, Stanley Sandford y Chester Conklin.

Un obrero de la industria del acero acaba perdiendo la razón, extenuado por el frenético ritmo de la cadena de montaje de su trabajo. Después de pasar un tiempo en el hospital recuperándose, al salir es encarcelado por participar en una manifestación, en la que se encontraba por casualidad. En la cárcel, también sin pretenderlo, ayuda a controlar un motín por lo que gana su libertad. Una vez fuera de la cárcel reemprende la lucha por la supervivencia, lucha que compartirá con una joven huérfana que conoce en la calle.

Chaplin creó una genial sátira de la sociedad industrial que modernizó los sistemas productivos a costa de suponer una alienación del individuo para millones de trabajadores. Una obra maestra indiscutible que contiene algunos de los gags más memorables del artista, además de ser la última película en la que aparece el inolvidable personaje de Charlot.


sábado, 16 de agosto de 2008

Luces de la ciudad

Un pobre vagabundo (Charles Chaplin) pasa mil y un avatares para conseguir dinero y ayudar a una pobre chica ciega (Virginia Cherill) de la que se ha enamorado.
Para muchos la mejor de las grandes obras maestras de Chaplin. Un vagabundo hace amistad con una bella vendedora de flores ciega, desplegando con ella toda la amabilidad que el pobre hombre la puede dar. Tras salvar la vida a un multimillonario borracho, intentará usar esta nueva relación para ayudar a la joven todavía más, con el último fin de que se pueda operar de la vista. Chaplin -o lo que es lo mismo: el Cine- en su pleno y más conmovedor esplendor.
Una película que aúna desternillantes gags con una sensibilidad, un dominio de la poesía sin precedentes. La ostentación material es el objetivo de la despiadada crítica del autor en éste momento, para contarnos una de las más hermosas historias de amor de la historia del cine. La escena del encuentro entre el vagabundo y la florista, así como el final, son dos de las cosas más grandes que el cine nunca nos haya dado.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Con la muerte en los talones

Hoy, miércoles 13 de agosto, a las 22 horas en la Casa del Inca, proyección de la película Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcock, 1959) dentro del Cineforum de verano 2008.
Con la muerte en los talones es una película dirigida en 1959 por Alfred Hitchcock y protagonizada por Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason, Martin Landau, Leo G. Carroll.
SINOPSIS: Un ejecutivo del mundo de la publicidad, Roger O. Thornhill, es confundido a causa de un malentendido con un agente del gobierno llamado George Kaplan por una organización de espionaje. Secuestrado por tres individuos y llevado a una mansión en la que es interrogado, consigue huir antes de que le maten. Cuando al día siguiente regresa acompañado de la policía, no hay rastro de las personas que había descrito.
Ver Con la muerte en los talones es toda una experiencia, una sobredosis de evasión, un paradigma del cine como diversión. De acuerdo, no es muy lógico que se intente matar a alguien disparándole desde una avioneta fumigadora, pero el entretenimiento de este formidable filme de intriga nos embauca de tal manera que, atrapados por el talento del maestro Hitchcock, renunciamos a cualquier exigencia de credulidad para deleite de uno de los films de espionaje más cautivadores de la historia del cine.
Partiendo de lo más absurdo de todo, un error en una llamada de teléfono, Hitch va construyendo una especie de parodia del cine de espías, a base de un error tras otro, de un hecho absurdo seguido de otro hecho más absurdo aún. Pero el acierto de esta película está en no tomarse en serio a si misma. No deja de ser una grandísima broma de Hitchcock, una tomadura de pelo al espectador. Probablemente, si el magnífico guión de Ernie Lehmann hubiera caído en otras manos, habría acabado siendo una mera película de espías, con buenos y malos claramente diferenciados. pero con el maestro se convierte en una comedia que roza momentos de puro surrealismo, como el hecho de que la madre de Cary Grant fuera sólo 10 meses mayor que él, o la escena de la borrachera en la comisaría o la subasta son pura antología del surrealismo y el absurdo más gratuito. Pero ninguna como la del avión. Sin nada que fumigar, Hitchcock nos pone un avión en medio de la nada, la forma más absurda de matar a alguien, y consigue que quede estupendamente, ya que otro director hubiera hecho que nos sintiéraos estúpidos ante esa gratuidad de la imagen.
Fuente: www.filmaffinity.com/es

domingo, 10 de agosto de 2008

La quimera del oro

La quimera del oro es una película dirigida por Charles Chaplin en 1925 y protagonizada por Charles Chaplin, Mack Swain, Georgia Hale, Tom Murray, Malcom Waite, Henry Bergman. Obra maestra de Chaplin, en la que interpreta a un solitario buscador de oro que llega a Alaska, a principios de siglo, en busca de fortuna. Una fuerte tormenta de nieve le llevará a refugiarse en la cabaña de un bandido.

La quimera del oro fue el primer largometraje y el favorito de Chaplin.., y el que más éxito obtuvo entre el público. Con él se consagró como un gran director ante el público y la crítica de todo el mundo. Inspirada en el caso real de un grupo de hombres que, perdidos en las Montañas Rocosas, recurrieron a los cordones de los zapatos para saciar el hambre y que, finalmente, acabaron por devorarse entre ellos. Ésta es la más larga (fue reducida a nueve rollos de su duración original de diez) y más elaborada de las comedias mudas de Chaplin; de hecho le llevó catorce meses terminarla. La quimera del oro es además uno de los pocos largometrajes clásicos auténticos y sin adulterar de los años 20. Es cautivadora y mágica, con escenas realmente buenas. No hace falta el sonido, ya que los gestos te hacen comprender en todo momento las situaciones que nos presenta Chaplin. Enternecedora y de obligado visionado.


viernes, 8 de agosto de 2008

El chico

El chico dirigida en 1921 por Charles Chaplin y protagonizada por Charles Chaplin, Jackie Coogan, Edna Purviance, Carl Miller, Tom Wilson, Henry Bergman, Lita Grey.

Una mujer londinense, sumamente pobre, se ve en la necesidad de abandonar a su hijo en una casa de millonarios, aunque por una serie de circustancias el niño terminará siendo cuidado por un vagabundo que se convierte así en su padre. Cinco años después la madre, convertida en una popular cantante, quiere recuperar a su hijo pero ambos, niño y vagabundo, tratarán de impedírselo.

El actor, guionista y director londinense Charles Chaplin (1889-1977), tras rodar alrededor de un centenar de cortometrajes en los que desarrolla y perfecciona sus aptitudes cinematográficas, crea su primer gran filme, la historia de amor entre un padre y un hijo adoptivos en un mundo de miseria y violencia, donde la única forma de sobrevivir es la picaresca: estafar, sacudir al prójimo y huir de los policías. The kid es una entrañable película de sentimentalismo contenido y con muchísimo sentido del humor.

jueves, 7 de agosto de 2008

Charles Chaplin

Sir Charles Spencer Chaplin Jr., (Londres, 16 de abril de 1889Corsier-sur-Vevey, 25 de diciembre de 1977) fue un actor, director, escritor, productor y compositor británico ganador del Premio Oscar. A través de sus casi 90 películas de cine mudo y sonoro, ha llegado a convertirse en la figura más representativa del cine mudo, el cual le ha dado su fama mundial y la consideración de uno de los grandes genios de la historia del cine.


El personaje en torno al cual construyó gran parte de su carrera cinematográfica, y que le dio fama universal, fue aquel del vagabundo (The Tramp, en inglés; Charlot, en español, italiano y francés): un hombre con las maneras refinadas y la dignidad de un caballero, vestido con una estrecha chaqueta, pantalones y zapatos más grandes de su talla, un sombrero bombín, un bastón y un característico bigote. Su inconfundible caminar oscilante, una acentuada emotividad sentimental, y un desencanto melancólico frente a la impiedad y a la injusticia de la sociedad moderna, le hicieron emblema de la alienación humana — en particular de las clases sociales emergentes.
Fuente: Wikipedia

Encuesta Pedro Almodóvar

Como era de esperar, las dos películas oscarizadas de Almodóvar han sido las más votados por nuestros visitantes. Tres cuartos de los mismos han elegido a Todo sobre mi madre y Hable con ella entre sus títulos favoritos del director manchego. A continuación, y escogida también por la mitad de los votantes, se encuentra Mujeres al borde de un ataque de nervios.
Desde este momento, como siempre, se halla disponible la nueva encuesta sobre Charles Chaplin. ¡A votar en ella!

miércoles, 6 de agosto de 2008

Fargo

Hoy, miércoles 6 de agosto, a las 22 horas en la Casa del Inca, proyección de la película Fargo (Joel y Ethan Coen, 1995) dentro del Cineforum de verano 2008.
SINOPSIS: Un hombre apocado y tímido, casado con la hija de un millonario que le mantiene totalmente alejado de su fortuna, decide contratar a dos delincuentes para que secuestren a su esposa, y así con el rescate poder montar su propio negocio. Pero en el transcurso del rapto, tres inocentes resultan brutalmente asesinados, siendo el comienzo de una serie de muertes sin sentido que tendrá que resolver la policía.

Cuando las cosas no van bien, lo malo no es que te mezcles con psicópatas con poco cerebro y el gatillo fácil... lo peor es dar con una mujer policía embarazada con un gran sentido común y muchas ganas de volver a casa a tumbarse al lado de su marido. Ésta (o la historia de un pobre hombre codicioso) es básicamente la idea que los Coen proponen para entregar una obra maestra de la crónica negra de la América profunda. Sangre sobre nieve, violencia asesina y náuseas matinales se mezclan en un inteligente relato que confirma el modo singular y único con el que estos hermanos filman el thriller americano. Mención especial se merece su reparto: ninguna estrella de Hollywood... y ni falta que hace: Mcdormand, Macy y Buscemi están insuperables.
Fuente: FilmAffinity

martes, 5 de agosto de 2008

La mala educación

Gael García Bernal interpreta a un travestido aspirante a actor que se encuentra a un compañero del colegio, ahora director de cine (Fele Martínez), que no ve desde hace 15 años. Juntos recordarán los oscuros años vividos en una escuela católica.
La mala educación es una cinta que fue devorada por las expectativas, su seudo complejidad no es otra cosa que intentar hacer interesante una historia intrascendente, con muchos altibajos, reiterativa, autobiográfica quizás, obsesiva, catártica, oscura, visceral, auto terapéutica, intimista en demasía, profusamente proclive a los abusos, más de lo mismo, Almodóvar se está reiterando peligrosamente, exigió demasiado a sus actores (sobre todo a García Bernal) para una historia que en esta ocasión no daba para mucho.
El nivel artístico fue alcanzado sólo a nivel de expresividad de los planos, fotografía, iluminación; lo poético fue tan forzado, sin transmisión emotiva, un intento nada más, La mala educación tiene un cierto sabor a decepción.
Fuente: www.filmaffinity.com/es

lunes, 4 de agosto de 2008

Hable con ella

Dos hombres se enfrentan a la soledad de la manera más cruda y cruel que puedan imaginarse. Dos almas heridas por el azar del destino, dos espíritus aparentemente muertos y convalecientes en camas hospitalarias a la espera de un milagro sobrenatural. La incomunicación, soledad, amistad y pasión irracional son temas de plena efervescencia en Hable con ella; el filme de Pedro Almodóvar se centra principalmente en la vida de dos hombres.

Acusado de "sólo" retratar con maestría el universo femenino, Almodóvar entrega el protagonismo a dos hombres heridos ante sus amores en estado de coma, y vuelve a bucear en los sentimientos de forma sutil y emocionante, gracias a un guión pleno de una intensidad "in crescendo" -su mayor mérito- que acaba por desarmar al espectador. Dirigida por la mano experta y singular de uno de los mejores realizadores del mundo, el filme volvió a conquistar corazones y taquillas de medio planeta. En otras palabras: otro melodrama magistral.

Fuente: Wikipedia y FilmAffinity


domingo, 3 de agosto de 2008

Todo sobre mi madre

Madrid. Una madre soltera ve cómo su joven hijo muere el día de su decimoséptimo cumpleaños mientras corre para conseguir el autógrafo de su actriz favorita. Decide entonces viajar a Barcelona en busca de su padre, un travestido llamado Lola, que desconocía tener un hijo. Primero encuentra a su amigo Agrado, otro travesti, y a través de él conoce a Rosa, una monja de El Salvador, y por casualidad termina convirtiéndose en la asistente de Huma Rojo, la actriz que admiraba su hijo.

Almodóvar conquistó las taquillas de medio mundo, el Oscar, los Goya, Cannes y las alabanzas de millones de espectadores de toda raza, género y condición. No es de extrañar si contamos con que el manchego es uno de los pocos directores actuales que escribe puros melodramas -un género difícil y no poco arriesgado- y que, sin descuidar su fascinante y personal universo cinematográfico, aquí nos regala un excelente relato, duro e intensísimo, que habla sobre la vida, la soledad y la fuerza de los sentimientos. Magistral.

Fuente: FilmAffinity

Carne trémula

Carne trémula es una película dramática española estrenada en 1997. Dirigida por Pedro Almodóvar, basa su argumento en la novela homónima de Ruth Rendell.

David y Sancho son una pareja de policías que se encuentran con Víctor, un joven inmaduro y marginal. Durante una noche de patrulla por la ciudad, en la que conocen a Elena, se desata una discusión entre ellos y David resulta herido en la columna vertebral. Víctor es detenido y condenado a siete años de cárcel, mientras que David tendrá que rehacer su vida postrado en una silla de ruedas.

Con esta película, Pedro Almodóvar ha confirmado su recuperación tras el bache de "Kika", ratificando que el manchego ha encontrado una veta muy atractiva en el melodrama, como ya hiciera en su anterior "La flor de mi secreto", visto desde su peculiar perspectiva, trufada de humor negro, henchida de sensualidad, con una escenografía engañosamente naturalista que recrea la realidad a la manera del propio cineasta.


sábado, 2 de agosto de 2008

Kika

Kika es una maquilladora optimista y positiva. Vive con un fotógrafo, Ramón, muy hermético y obsesionado por la muerte de su madre. Se quieren pero no se entienden. Kika tiene una amiga con muy pocos prejuicios, Amparo. Una acérrima enemiga, Andrea "caracortada", directora y presentadora de un "reality show". Un amante americano llamado Nicolas Pierce que es padrastro de Ramón. Una criada bigotuda, Juana, enamorada en secreto de su señora y hermana de Paul Bazo, ex-actor prono que acaba de fugarse de la cárcel. Paul Bazzo va a casa de su hermana para pedirle ayuda. En una de las habitaciones encuentra dormida a Kika. Sin poder evitarlo, la viola. Pero esto no será lo peor comparado con lo que ocurrirá a partir de ese momento.

Almodóvar recibe las primeras críticas negativas -después de conquistar a crítica y público en casi todas sus películas- por esta desaforada comedia, una parodia de los "reality shows", tan de moda en la década de los noventa. Lo mejor, la interpretación de Verónica Forqué.

Fuente: FilmAffinity

viernes, 1 de agosto de 2008

Tacones lejanos

Tacones lejanos es una película española de 1991, dirigida por Pedro Almodóvar.

Rebeca trabaja como locutora de telediarios en una cadena que dirige su marido, Manuel. Su marido fue el gran amor de la madre de Rebeca, Becky del Páramo, antes de que ésta la abandonara para dedicarse a su carrera como cantante, y no sabe que Rebeca es hija de Becky. Quince años después la madre vuelve a Madrid para actuar y arreglar algunas cuentas pendientes, especialmente la relación con su hija Rebeca. La noche de su llegada, Becky cena con Rebeca y Manuel. Juntos van a ver a un imitador de Becky, el transformista Femme Letal. Rebeca le dice a su madre que cuando la añoraba iba a ver a su imitador. Como las relaciones entre Rebeca y Manuel no marchan bien, él intenta reavivar su viejo amor con Becky, quien no acepta su ofrecimiento, a pesar de que Manuel le dice que piensa divorciarse de Rebeca. Una noche, Manuel aparece asesinado en su chalet.

Para andar en tacones, pocas personas. Para correr con ellos puestos, menos aún. Eso es precísamente lo que hace Almodóvar en esta cinta. Mirando una Victoria Abril fresca en principio, independiente y realizada, que parece andar por la vida de manera expresa, ocupada y con la agenda llena. Misma que, de a poco, parecerá ir descendiendo de sobremanera con la reaparición de su madre (Marisa Paredes), quien encarna a una estrella que vuelve a su patria tras un largo periodo de distanciamiento al éxito y la vida familiar. Una notable dirección, (cabe señalar) a un Miguel Bosé que sorprende por la soltura con que ejecuta su personaje; una historia nada extraordinaria y sin embargo de las mejor logradas por el cineasta español.


¡Átame!

Átame! es una película española de 1990 dirigida por Pedro Almodóvar. Tuvo 15 nominaciones a los Goya, pero no pudo conseguir ningún galardón.

Ricky -Antonio Banderas- sueña con una actriz -Victoria Abril- con quien se acostó una sola vez. Para conseguir su amor la rapta. El cautiverio derivará en una relación, aderezada con visitas y persecuciones que enloquecen definitivamente a Ricky.

Banderas, Abril y Loles es un trío de ases que sabe aprovechar hasta el último aliento personajes perfectamente delineados.Nunca más volvió a tener Banderas una ocasión como ésta: brillante en diálogos, profundo en dimensión humana, rico en detalles de todo tipo, belleza física en el enternecedor ataca-chica-de-mis-sueños...Y entre muchas secuencias formidables: el gran polvo en el que ella le reconoce como antiguo y fugaz amor sólo cuando tiene la polla (o como se diga) dentro... Y esto es jugado con gracia, con la bullente inocencia que tienen los encuentros sexuales espontáneos, buscados, deseados... cualquiera sea la edad de sus protagonistas.Es una maravilla que puede volver a verse una y otra vez, en la que se conjugan a la perfección el drama y la comedia con un conmovedor final deliciosamente rebozado de sonrisas y lágrimas.También aquí, como hizo en otras y volverá a hacer en Todo sobre mi madre, Almodóvar rinde homenaje a la gente de teatro. No más empezar, Lola Cardona, como la directora del psiquiátrico y la grande, muy grande, Julieta Serrano como esposa de Rabal.
Fuente: www.filmaffinity.com/es