domingo, 15 de junio de 2008

Bienvenido, Mr. Marshall

En los años 1950, un pequeño pueblo español, Villar del Río, (parte del rodaje se hizo en Guadalix de la Sierra (Madrid)) se prepara para recibir la presunta visita de los americanos en pleno plan de ayuda al desarrollo. El pueblo ve una oportunidad y toda la vida social comienza a girar en torno a los norteamericanos.

Bienvenido, Mister Marshall es una película producida por UNINCI (lo que obligó a su director a incluir a Lolita Sevilla), que, en tono de sátira y crítica soterrada, habla de la situación política y económica de España en la época del rodaje, hecho inédito en la filmografía española hasta ese momento. Se ha comentado que pasó la censura franquista por las dosis irónicas de xenofobia que contiene[cita requerida].
Película imprescindible en el cine español, considerada como obra maestra. Avalada por los premios cosechados en el Festival Internacional de Cine de Cannes, la obra de Berlanga es una comedia costumbrista sobre la España de los años 1950. Son los años en que el gobierno de los Estados Unidos ponen en marcha el Plan Marshall para reconstruir la Europa occidental de postguerra, ayudas de las que España quedó al margen. Berlanga retrata también el inicial aperturismo del régimen franquista hacia los países extranjeros, principalmente los EEUU.
Una mordaz carga de profundidad contra el imperio, rematada con la escena censurada de la bandera norteamericana hundiéndose en la acequia, que escandalizó a Edward G. Robinson durante su exhibición en Cannes. Mientras el actor norteamericano despotricaba contra «un ataque a EEUU», Berlanga intentaba jugar en el casino con unos dólares falsos con la cara de Pepe Isbert y Manolo Morán. Por eso Bienvenido Mr Marshall es una película que no sólo no ha envejecido, es que hoy es más saludablemente incómoda que hace cincuenta años.

Fuente: Wikipedia


1 comentario:

CORNELIVS dijo...

Jajaja, estupenda pelicula, una con la que más he disfrutado nunca. ¿Quien no ha cantado alguna vez aquello de "americanos, os recibimos con alegria? Fantastico Pepe Isbert.